Reseña a Kant y la Constitución de 1991: El pensar como camino hacia la libertad
Enviado por Davidcamposg • 25 de Marzo de 2025 • Ensayo • 1.282 Palabras (6 Páginas) • 19 Visitas
David Campos Gonzalez. Código 2418022.
Reseña a Kant y la Constitución de 1991: El pensar como camino hacia la libertad.
Introducción.
El ensayo de Immanuel Kant sigue teniendo relevancia en la actualidad, especialmente en su ensayo ¿Qué es la Ilustración?, donde plantea la importancia de la autonomía y el pensamiento crítico para la emancipación del individuo.
En esta reseña se analizará el contenido del ensayo de Kant y su relación con los artículos 11, 12, 13, 14, 16, 18 y 19 de la Constitución de 1991.
Cuerpo.
En el ensayo ¿Qué es la Ilustración?, Immanuel Kant se hace la pregunta central: ¿qué es la Ilustración? A esto el autor responde definiéndola como la salida del hombre de su culpable minoría de edad. Kant entiende esta minoría de edad como la imposibilidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro.
Kant argumenta que el ser humano permanece en su minoría de edad por conformismo, ya que, la minoría de edad no es producto de condiciones externas inalterables, sino de la decisión de permanecer en ese estado, aun cuando se tiene la posibilidad de salir de él. Señala que atreverse a pensar por sí mismo representa una amenaza para quienes ejercen autoridad, ya que desafía la estructura de poder que estos han construido, pues, como sociedad, hemos designado múltiples tutores en diferentes áreas de la vida que toman decisiones por los individuos y moldean su papel dentro del orden social. Cuando una persona rompe con esta tutela y se hace de su propio entendimiento, no solo desafía la autoridad sobre su persona, sino que también cuestiona el sistema que sostiene ese poder.
Dice el autor que, aunque los primeros pasos hacia la mayoría de edad puedan ser torpes, eventualmente permitirán que la persona camine con convicción. Superar la minoría de edad es difícil porque es casi inherente al ser humano y genera un cierto apego, ya que muchos no han tenido la oportunidad de intentar salir de ella. En ese orden de ideas, Kant sostiene que la libertad es una condición indispensable para alcanzar la madurez del pensamiento, pues solo a través del uso público de la razón, es decir, la capacidad de generar una posición propia y sostenerla ante los demás se puede lograr dicha emancipación.
Kant contrasta el uso público y el uso privado de la razón. En la búsqueda de la libertad, el uso privado de la razón aparece como una limitación, ya que implica que las personas, aunque adquieran conocimiento, deben aplicarlo siguiendo directrices impuestas por una autoridad. Un ejemplo recurrente en su argumentación es el papel del clero, pues los sacerdotes, pese a su formación y saberes, no pueden expresar libremente su pensamiento, ya que su rol consiste en transmitir la palabra de Dios y actuar en su nombre, sin desviarse de los dogmas establecidos.
El autor señala que, quienes han alcanzado el conocimiento deben hacer uso público de la razón, pero siempre cuestionando la forma en que lo hacen. Esto se debe a que, en su calidad de doctos, tienen la capacidad de influir en la vida de las personas, por lo tanto, deben procurar que su enseñanza sea ejercida de manera reflexiva y no agresiva, ya que la instrucción no puede imponerse por la fuerza. Especialmente, cuando alguien ocupa un cargo público, actuar con imposición o agresividad desvirtúa por completo el propósito del uso de la razón y la ilustración.
El clero, como argumenta Kant, enfrenta una limitación que el docto no tiene: su uso de la razón es restringido, ya que actúa como intermediario entre Dios y la Iglesia. En contraste, el docto se dirige al mundo entero desde sus propias convicciones. Si bien Kant insiste en la importancia de desarrollar el entendimiento propio, este debe ejercerse con orden y nunca utilizarse para restringir el derecho de otros a hacer uso público de la razón.
En la parte final del ensayo, Kant plantea que la Ilustración debe ser de forma paulatina y en colectivo. Si bien un ciudadano debe obedecer las leyes vigentes, esto no significa que deba aceptar la realidad sin cuestionarla. En este sentido, destaca la importancia de que los gobiernos fomenten la libertad de pensamiento, pues un monarca ilustrado no debe temer el debate racional, ya que este contribuye al progreso de la sociedad.
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