L'Art Nouveau
Enviado por Veronyka • 29 de Marzo de 2012 • 5.587 Palabras (23 Páginas) • 696 Visitas
_EL MODERNISMO.
_INTRODUCCIÓN.
Conocido internacionalmente como Art Nouveau, este movimiento comien-
za a partir de los primeros años de la última década del siglo XIX, hasta los
últimos de la primera del XX.
Surge mediante los objetos de uso y a través de ellos alcanza su máxima
significación. No se enfrentó a la industria, de cuyo auge inevitable sus se-
guidores fueron conscientes. A pesar de ser un estilo decorativo en el que
los objetos destacan principalmente por su función estética, el modernismo
“tuvo el mérito de considerar el ornamento como algo integrado en la mis-
ma estructura constructiva del objeto” 1 .
Aunque la decoración parezca el hecho dominante, el estilo “corresponde
más secretamente a las posibilidades ofrecidas por los materiales nuevos,
como el hierro y la fundición que, aptos para el juego de la curvatura, re-
plantean el problema de las estructuras tradicionales” 2 . Bajo formas que
en apariencia resultan arbitrarias, se esconden muchas veces, novedosos
hallazgos y resoluciones idóneas. También es verdad que en ocasiones se
adopta una mera decoración superpuesta a los objetos, que, en este caso
no pueden sustraerse al calificativo de lo que llamamos “arte aplicado”.
DENOMINACIÓN.
Esta corriente de renovación artística se extiende por numerosos países y
en cada uno de ellos el estilo, auténticamente internacional, adopta nom-
bres distintos y se expresará de forma diversa.
Se consideran prácticamente sinónimos modernismo y Art Nouveau, sien-
do conscientes de que esta denominación, la más difundida se ha utilizado
principalmente para subrayar la vertiente más sinuosa del movimiento.
El Art Nouveau es un vocablo francés con gran éxito en Gran Bretaña y Es-
tados Unidos, además de Francia donde curiosamente también se le llama
Modern Style. En castellano y catalán, los apelativos modernismo y mo-
dernisme, respectivamente, fueron los que se utilizaron a la recepción del
movimiento. Estas denominaciones inciden en los factores de modernidad y
novedad (lo cual es bastante significativo), otras muchas tienen contenidos
semánticos distintos. En Austria se haba de Sezession, en Alemania de Ju-
gendstil (de la publicación Jugend ‘juventud’), en Italia Style Liberty o estilo
floreal. Además se acuñaron, en distintos momentos, otros nombres como
estilo latigazo, Guimard, Métro o Julio Verne. Cada uno de ellos comprende
en sí una parte de lo que finalmente resultó ser el movimiento: naturaleza,
ruptura, juventud, forma, asociación a un autor (Héctor Guimard) u obra
(el metro de París), deseo de futuro (Julio Verne)..., que en definitiva aco-
gían en sí la apuesta por un estilo nuevo, joven, contorneado, aventurero,
personal y desde luego el primero verdaderamente internacional, puesto
que consiguió unir bajo parámetros formales comunes a buena parte de los
países europeos y a Estados Unidos.
En el fenómeno modernista conviven los más dispares intereses y tenden-
cias, lo que hace que no se pueda definir de manera unitaria los móviles
modernistas, como tampoco encontrar dentro de su estilo una concreta raíz
formal, dado que sus inspiraciones son múltiples y se plasman de diferen-
tes maneras. La diversidad de disciplinas que abarca el movimiento, desde
la arquitectónica a la escultórica o pictórica, pasando por las de diseño, no
contribuye a la concreción de un estilo que, sin embargo, posee en todos
sus objetos un innegable “aire de familia”.
FUENTES.
·El origen: El gótico de Arts & Crafts.
El deseo de belleza útil por la que se abogaba desde los gremios artesanos
continuó vivo en el modernismo, su sentido de integridad del proceso crea-
tivo y su extensión a los diversos campos artísticos era también muy similar,
y así “el Art Nouveau, como estilo que abrazaba todas las artes, debía su
origen en última instancia, al renacimiento de los oficios ingleses, con su
preocupación por la unidad de las artes combinada con ideas bastante utó-
picas de renovación social a través de los trabajos de artesanía” 3 .
El gótico de Artes y Oficios se reescribe en el modernismo enfatizando la li-
bertad expresiva, cuya mejor guía estaría en las formas flamígeras de aquel
estilo, esto es, en el momento en que el interés por la línea crece hasta con-
tornearse de forma inédita en las tracerías de las ventanas de las catedrales.
Si los modelos antiguos resultan aceptables, sólo lo son en cuanto permiten
su libre reinterpretación. De ello sabía mucho Gaudí, cuando empeñó todos
sus esfuerzos en el proyecto de la Sagrada Familia barcelonesa [1].
La juguetona recreación de la línea del estilo rococó también tendría su re-interpretación en el modernismo, especialmente en el francés a través de la
obra de los diseñadores de Nancy [2]. La gracialidad de un dibujo inscrito a
partir de un desarrollo de curvas en libertad inspiró a los artistas con fácil
acceso al mejor rococó.
·Japonismo.
Aislando otra de las influencias que recogió el modernismo, estaría la orien-
tal, o mejor dicho lo japonés. Las formas de este país atrajeron a los artistas
que pronto se definirían como modernistas. A finales del siglo XIX había
todo un sector cultural, vinculado al simbolismo y al esteticismo de referen-
cia japonesa.
Desde que el entusiasmo del grabador Bracquemond (que en 1856 había
descubierto las estampas japonesas) se transmitió a decisivos personajes
de la cultura del momento, como Baudelaire, el interés por lo japonés no
había cesado. Los modernistas, cuyos vínculos con los movimientos estéti-
cos y simbolistas están probados, se acercan al estilo japonés a través de
las múltiples xilografías que inundan los mercados, interesándose por el
tratamiento de la línea y por los sutiles contrastes cromáticos. También en
el diseño cerámico y del mueble se constata una aproximación a los concep-
tos estructurales japoneses. Así lo hacen patente ceramistas como James
Hadley [3] y el diseñador de mobiliario E. W. Godwin. En el último de estos
campos se advierte la utilización de superficies lacadas y colores sobrios,
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