Traumatismo raquimedular torácico y lumbar
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Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología
versión On-line ISSN 1561-3100
Rev Cubana Ortop Traumatol v.16 n.1-2 Ciudad de la Habana ene.-dic. 2002
Hospital General Provincial Docente
“Roberto Rodríguez Fernández”. Morón, Cuba
Traumatismo raquimedular torácico y lumbar
Dr. Hiralio Collazo Álvarez,1 Dr. Juan Imbert Palmero,2 Dr. Stephen Yecc Collazo MarÍn,3 y Lic. Noelia Margarita Boada Salas4
Collazo Álvarez H, Imbert Palmero J, Collazo Marín SY, Boada Salas NM. Traumatismo raquimedular torácico y lumbar. Rev Cubana Ortop Traumatol 2002;16(1-2):53-60.
Resumen
Se realizó un estudio observacional descriptivo en 65 pacientes con trauma raquimedular torácico y lumbar, atendidos en los Servicios de Ortopedia y Traumatología y de Neurocirugía del Hospital General Provincial Docente “Roberto Rodríguez Fernández” de Morón de enero/1988 a enero/2001, con el objetivo de valorar los resultados en la determinación de la estabilidad espinal segmentaria con la técnica de Luque I y distribución de los pacientes de acuerdo con las variables de complicaciones, edad, sexo, tipo de injerto óseo, topografía lesional y clasificación neurológica de Frankel. Hubo 23,07 % de complicaciones posquirúrgicas y tres fallecidos (4,61 %). Los materiales de osteosíntesis empleados fueron clavo de Kunstcher, pin de Rush de 5 mm y varillas de acero inoxidable de 6 mm. El injerto óseo autógeno se empleó en el 64,61 %; el mecanismo de producción predominante fue el accidente del tránsito (54,46 %). Los resultados finales fueron buenos en el 88,70 %, regulares en el 4,83 % y malos en el 6,45 %.
DeCS: TRAUMATISMOS DE LA MEDULA ESPINAL/cirugía; CUIDADOS INTENSIVOS; EPIDEMIOLOGIA DESCRIPTIVA.
En los EE.UU. 79 000 fracturas espinales ocurren cada año,1 y aproximadamente la mitad son entre T11-L2 con el 47,8 % del tipo compresivo. Muchas de estas lesiones están asociadas con una significativa afectación del cordón espinal y aproximadamente la mitad de los pacientes tienen una lesión completa y presentan edades por debajo de los 45 años.2-3
Las fracturas torácicas y lumbares pueden ser clasificadas en:
• Fracturas sin compromiso neurológico, no penetrantes por baja energía y estables.
• Fracturas por alta energía, no penetrantes que pueden ser estables o inestables, con déficit neurológico o sin él.
• Fracturas penetrantes, generalmente por arma de fuego.
• Fracturas patológicas, asociadas con tumor o enfermedad metabólica.4
La instrumentación de Luque I es un sistema rígido, seguro y económico, ofrece estabilidad en la flexión, extensión e inclinación lateral, pero la rotación axial es deficiente.5 Sus dos mejores ventajas son la eliminación de un soporte externo postoperatorio y la posibilidad de extender la fusión en sentido proximal y distal (cervical al sacro). También tiene la ventaja del pretensado de la barra o varilla acorde con la zona afectada (lordosis o xifosis).
Como desventaja de la técnica referida se cita el paso sublaminar del alambre o nylon, por la posibilidad ulterior de lesión cordonal;6 pero no presenta los problemas de la instrumentación de Harrington:7desprendimiento de los ganchos, rotura del vástago, actuar sólo en dos puntos de la extensa estructura multisegmentaria de la columna, requerir inmovilización externa y una rehabilitación lenta para obtener resultados favorables.
Hay autores que combinan la instrumentación de Harrington con la sujeción con alambres sublaminares (Harri-Luque) para una mayor estabilidad, acompañada del injerto óseo. El alambre sublaminar incrementa la seguridad y elimina los problemas del gancho, el desplazamiento de la varilla y la pérdida de la lordosis.
Otros autores6 emplean correas de nylon sublaminar y señalan las siguientes ventajas: son fáciles y rápidas de poner, el riesgo de dañar el cordón espinal y las raíces es menor por ser blandas y flexibles, son más anchas pero de igual grosor que los alambres.
El presente trabajo se propuso valorar el grado
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