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Reacciones Neurótico Depresivas

andrealopezg20 de Noviembre de 2012

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Reacciones neurótico depresivas

Es una reacción a la pérdida o amenaza de perdida, al fracaso, a la desaprobación o a la desilusión. Los síntomas básicos son la subestimación de sí mismo, el desaliento y la búsqueda de apoyo. La persona neuróticamente reprimida no renuncia a tener iniciativa. La integración del yo permanece intacta.

Este tipo de reacciones están entre los padecimientos más difíciles de entender.

Todos tenemos días felices e infelices; otros aburridos y carentes de propósito. Algunas noches nos acostamos satisfechos de la vida y de nosotros mismos: otras, vamos a la cama sintiendo que la vida es un tanto vacía o inútil.

Casi todos sufrimos desanimo, abandonó desilusión debido a condiciones identificables y objetivas. Cuando las cosas salen mal, casi cualquier persona puede sentir que es un fracaso, que vale poco. Quejas moderadamente depresiva, entra aun en la conducta normal.

Una perdida-digamos, la de un ser amado- es grande e irreparable, la reacción depresiva puede ser profunda y durar largo tiempo, sin incapacitar a la persona afectada. En este caso, hablamos de un dolor normal. El duelo es un proceso necesario para que la persona afectada pueda alcanzar un nuevo equilibrio estable.

El humor no es sólo de aprensión, sino también de desesperación.

Definición: las reacciones neurótico depresivas son desordenes del humor en los que se expresa la tensión y la ansiedad en forma de abatimiento y subestimación de sí mismo, alteraciones somáticas y quejas repetidas acerca de sentirse inferior, desesperado y despreciable.

La culpa, al igual que en los obsesivos compulsivos, tiene un papel importante.

El neurótico depresivo expresa su culpa disfrazándola mínimamente como inferioridad, desesperanza y desprecio. Estas quejas insistentes son adaptativas, en el sentido de que piden reforzamiento de otras personas.

Las funciones adaptativas. Las depresiones neuróticas son adaptativas, en el sentido de que mantienen a la persona en contacto con el ambiente e impide una regresión más profunda. También lo son porque permite ayuda externa cuando la persona está luchando contra los ataques destructivos del superyó. El paciente estimula a parientes y amigos para que equilibren el sentimiento de inferioridad, desesperación y desprecio que él siente animándolo y diciéndole que de ninguna manera es inferior, inútil o despreciable.

Este proceso de estimular en los otros la confianza y apoyo es el principal mecanismo de defensa que el neurótico tiene contra los ataques del superyó.

El apoyo y la confianza dada por los amigos y los parientes, sólo produce un alivio parcial y temporal. Esto se debe a que el paciente ha sufrido una regresión parcial del yo-superyó. Un ego infantil- incluso más infantil que el de los obsesivos compulsivos- se encuentra sujeto a los ataques del superyó arcaico.

Factores precipitantes

Las privaciones y las frustraciones que exceden los límites de la tolerancia individual son las que precipitan las reacciones neuróticas depresivas. Son vulnerables a cualquier cosa que destruya la satisfacción de sus necesidades de dependencia y su sentido de autoestima.

Entre los factores precipitantes más comunes están:

1. Perdida de amor o de apoyo emocional

Perder un amor, o verse amenazado por la pérdida del mismo, significa para esta persona sufrir un ataque en la parte más vulnerable de su sistema de personalidad.

La muerte de una persona amada es una forma peligrosa de perdida, pues al igual que el obsesivo compulsivo, el deprimido se muestra ambivalente en sus relaciones amorosas. Por otra parte, tal vez recienta irracionalmente que la persona muerta se haya ido e incluso puede llegar a odiar al ser que alguna vez amo.

Sea a un nivel consciente, preconsciente o inconsciente, experimenta amor, odio, resentimiento, identificación con el muerto.

2. Factores personales o económicos

La pérdida de poder, prestigio, propiedad o dinero pueden separa a la persona de fuentes importantes de apoyo moral y material. Ocurre cuando la fuerza, la salud, la juventud o la belleza comienzan a desaparecer.

Para algunos neuróticos depresivos, los privilegios personales y económicos no son meros recurso, sino la realización de sus necesidades inconscientes más urgentes: que se les ame, cuide y consciente.

3. Nuevas responsabilidades

En algunas personas el simple hecho de un promoción las hace sentir culpables inconscientemente culpables; representa para el neurótico algún triunfo prohibido relacionado con su niñez.

Las llamadas depresiones por promoción. Un negociante ve coronados todos sus esfuerzos con un logro importante conscientemente se muestra orgulloso y feliz; pero cae en la depresión. Una extraña contradicción es que esa victoria representa inconscientemente un triunfo sobre la figura paterna o materna a quien el paciente esta suplantando.

No todas las personas potencialmente deprimidas son claramente débiles, pasivas o dependientes; muchos llegan a niveles de logro elevado y lo conservan.

Comienzo de las depresiones neuróticas

La diferencia de una depresión normal a una anormal es que la persona neurótica depresiva no logra recuperar el equilibrio perdido, mismo que las personas después de un tiempo logran estabilizarse.

Los síntomas dentro del cuadro depresivo son:

Dolores de cabeza y de espalda

Fatiga crónica de falta de sueño

El apetito y la función gastrointestinal sufren cambios

Presenta alteraciones sexuales

Cambios de humos muy drásticos

Desarrollo clínico

Señales de una preocupación cada vez más honda, el paciente empieza a expresar más abiertamente sus preocupaciones, según crecen tales preocupaciones, aumenta la pérdida de interés y de iniciativa.

Perdida de placer- se refugia en sí mismo, se vuelve irritable, prefiere la soledad y pierde fácilmente el control, señal de una regresión a una dependencia infantil, el dejar atrás el goce de la responsabilidad que se tiene como adulto.

Los pacientes se quejan de sentir un extrañamiento y una despersonalización moderados, con una base de realidad.

Se enfoca la atención en una preocupación excesiva por el cuerpo, algunos insisten en que sus dificultades tienen su origen en una enfermedad física oculta, a pesar de que su salud física sea bastante buena y en parte una sensación creciente de inadecuación personal. El paciente trasforma sus sentimientos de inferioridad en una creencia de que su cuerpo es inferior “mi cuerpo no está bien” da una base racional a sus quejas irracionales.

Los pacientes neuróticos deprimidos, sea o no el cuerpo su preocupación principal, se quejan de haber perdido todo interés, placer e iniciativa. La devaluación de sí mismos es el síntoma más notable de la persona neuróticamente deprimida, son producto irracional de conflictos inconscientes profundos, de adaptación y de las defensas del ego y del súper ego. Las fuentes originales están en un estado de tensión ego-supe rego al que se llama culpa inconsciente.

La persona neurótica depresiva se odia a sí mismo, tiene sensación de respeto hacia otros adultos. Se queja de sentirse solo, perdido, abandonado, ignorado. Estas actitudes irracionales son fruto de la regresión. El odio inconsciente se justifica con un sentir de sin amor y desagradable, suelen comportarse cruelmente con aquellos quienes desearían amar y continúan amando, como resultado sufren remordimiento. La intensidad de su necesidad y su conducta regresiva alejan a la gente.

ANTECEDENTES DINAMICOS Y DE DESARROLLO

La neurosis depresiva forma un puente natural que conecta a la neurosis con la psicosis. Implica solo una regresión parcial. La depresiva casi siempre es capaz de continuar con su trabajo, sin embargo la regresión parcial es muy profunda, más profunda que en cualquier neurosis, permitirá una transición fácil hacia los desordenes psicótico más avasalladores.

DEPRESIONES NEUROTICAS Y REACCIONES OBSESIVO COMPULSIVAS.

Tanto como los depresivos como los compulsivos vuelven a niveles preedipicos, cuando el bien y el mal son importante. En ambos males un ego infantil se enfrenta a un súper ego arcaico que castiga, se trata de neurosis de culpa. Los depresivos se vuelcan hacia el exterior, en busca de apoyo emocional. Mientras que los obsesivos suelen mostrarse seguros, los depresivos no desean afirmarse. Los depresivos son personas gregarias y sumisas tanto que a veces llegan al grado de parasitismo. No exigen ni conformidad ni obediencia; no tratan de dirigir a los demás. Antes bien piden privilegios y afectos especiales. Por ellos son neurosis de culpa tanto las depresivas como las compulsivas.

LA FIJACION Y LA REGRESION EN LAS REACCIONES NEUROTICO DEPRESIVAS

Se debe a la renovación de una lucha por el poder. El adulto cae en una depresión neurótica cuando hay una regresión, con puntos de fijación pertenecientes a dicha fase del desarrollo en que sus necesidades de dependencia eran más poderosas que as de autoafirmación. Cuando de niño tuvo mayores dificultades en separarse emocionalmente del cuidado protector de la madre, quedo sin satisfacer o se satisfizo de tal manera que solo pudieron surgir impulsos débiles de independencia madura, son derivados de una fijación infantil dependiente primaria.

Durante esta etapa se forman las fantasías orales primitivas, llenas de nostalgia, miedo y conflicto.

Se cae en una depresión neurótica debido al estrés suele tener sus principales puntos de fijación en algún momento de este periodo de destete, que

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