Vida Despues D Ela Vida
Enviado por lucialvarez29 • 23 de Septiembre de 2014 • 1.610 Palabras (7 Páginas) • 202 Visitas
VIDA DESPUÉS DE LA VIDA
RAYMOND A. MOODY, JR.
RAYMOND A. MOODY tiene los doctorados de filosofía y medicina, además de ser psiquiatra. Fue el
primer médico que estudió de modo sistemático los fenómenos de supervivencia a la muerte corporal,
publicando el resultado de sus investigaciones en su éxito mundial de ventas VIDA DESPUÉS DE LA VIDA.
Actualmente dirige el "Teatro de la Mente" en el estado de Alabama, donde continúa su trabajo, y viaja por el
mundo dando conferencias en torno a la muerte y sus fenómenos.
Título del original inglés: LIFE AFTER LIFE (1975)
C o n t e n i d o
SOBRE EL AUTOR
RECONOCIMIENTOS
PRÓLOGO A ESTA EDICIÓN
PREFACIO
INTRODUCCIÓN
1. EL FENÓMENO DE LA MUERTE
2. LA EXPERIENCIA DE LA MUERTE
Inefabilidad
Oír las noticias
Sensaciones de paz y quietud
El ruido
El túnel oscuro
Fuera de cuerpo
Encuentro con otros
El ser luminoso
La revisión
La frontera o límite
El regreso
Hablar con los otros
Efectos sobre las vidas
Nuevas visiones de la muerte
Corroboración
3. PARALELOS
La Biblia
Platón
El Libro tibetano de los muertos
Emanuel Swedenborg
4. CUESTIONES
5. EXPLICACIONES
6. IMPRESONES
BIBLIOGRAFÍA
Sobre el autor
RAYMOND A. MOODY está casado y tiene dos hijos. Ha sido estudiante y profesor de filosofía, con
especial interés por la ética, la lógica y la filosofía del lenguaje. Tras un periodo de enseñanza en filosofía,
continuó sus estudios de medicina y decidió convertirse en psiquiatra para enseñar filosofía de la medicina en
una facultad de medicina. Durante ese tiempo estudió los fenómenos de supervivencia a la muerte corporal,
dando conferencias a muchos grupos de enfermeras y médicos. Debido a la novedad de estas investigaciones,
el doctor Moody desconoce si otros doctores están realizando una investigación similar. Mediante la copia de
prepublicación de Vida después de la vida, entró en contacto con la doctora Elisabeth Kubler-Ross, cuya
investigación no sólo era paralela, sino que duplicaba sus hallazgos. Hasta febrero de 1976 no se conocieron.
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Al doctor George Ritchie, y, con su mediación,
a Aquel que él sugirió.
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Reconocimientos
SON muchos los que me han alentado y ayudado durante la investigación y redacción del libro, y sin ellos
no hubiera podido completar el proyecto. Mi buen amigo John Ouzts me animó a dar la primera conferencia
sobra el tema. John Egle, de Mockingbird Books, me propuso plasmar en su libro mis descubrimientos,
proporcionándome apoyo y aliento en todo el proceso. Leonard, Mae, Becky y Scott Brooks me suministraron
alojamiento, alimento y medios de transporte siempre que lo necesité. Kathy Tabakian me acompañó en
varias de las entrevistas y me ha beneficiado de las largas discusiones que con ella he tenido. Russ Moores,
Richard Martin y Ed McCranie, del Colegio Médico de Georgia, me ofrecieron válidas sugerencias y
referencias a textos relevantes. Mi esposa pasó muchas horas revisando el manuscrito y la copia
mecanografiada. Finalmente, me gustaría dar las gracias a todos los que me contaron sus encuentros con la
muerte. Sólo deseo que este libro sea digno de la confianza que todos los mencionados han puesto en mí.
Prólogo a esta edición
POCOS son los libros que modifican conceptos y creencias arraigados poderosamente en la
conciencia colectiva de una sociedad y, a su vez, abren un debate intenso y enriquecedor. Vida después de la
vida es uno de ellos.
Cuando en el decenio de 1970 un joven médico norteamericano sacó a la luz el resultado de sus
investigaciones en torno a personas declaradas clínicamente muertas, y que después habían sido reanimadas,
pocos sospecharon la repercusión que estos testimonios iban a tener en la sociedad.
Desde entonces, no es posible concebir ningún estudio, debate o planteamiento referido a experiencias
próximas a la muerte que no tenga en consideración el trabajo del doctor Moody contenido en esta obra.
No nos corresponde especular sobre dichas experiencias. Hoy son ya del dominio público y han sido
narradas por miles de personas que aseguran verse fuera de sus cuerpos mientras contemplan la escena
flotando por encima de personas y objetos sin poder tocarlos. Tampoco son ya extraños ni el túnel que
afirman recorrer, en cuyo final luminoso encuentran habitualmente a amigos y parientes ya fallecidos que les
dan la bienvenida cariñosamente, ni mucho menos el estado de paz y alegría que los envuelve y elimina el
miedo a la muerte para el resto de sus vidas. Nada de esto nos es ajeno. Hoy son cientos los libros y artículos
publicados sobre el tema desde aquella fecha, y son numerosas las personas que han continuado esta misma
línea de investigación y han recopilado miles de nuevos testimonios, y es rara la persona que no conozca o no
haya oído hablar de alguien que haya vivido esta experiencia.
No obstante, muchas fueron las voces que se levantaron escandalizadas ante la investigación, e incluso
declaraban como falsos los mismos testimonios de las personas que habían tenido el valor de narrar su
experiencia sin importarles ser consideradas como locas. Otras, sin embargo, aplaudieron el mérito indudable
de haber llevado a cabo un estudio sobre un tema tabú por excelencia, y se multiplicaban
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