El Contrato Social
Enviado por karmenmx • 1 de Marzo de 2013 • 1.776 Palabras (8 Páginas) • 311 Visitas
El primer problema que ha de considerar El Contrato Social se formula de este
modo: El hombre nace libre, pero por todas partes se encuentra encadenado.
Puesto que postula un inicial estado de naturaleza en el cual los hombres eran libres,
Rousseau está obligado a condenar el orden social en el cual no existe ya la primitiva
libertad del hombre y a decir que los hombres deben romper sus cadenas lo antes
posible, o bien a justificar ese orden de algún modo.
La primera posibilidad se elimina porque “El orden social es un derecho sagrado,
base de todos los demás derechos”. Por lo tanto, Rousseau se ve obligado a mostrar que
el orden social es justificado y legítimo.
Para que el orden social sea justificado y legítimo tendrá que fundarse en el acuerdo
o la convención.
Rousseau propone la hipótesis de que los hombres han alcanzado el punto en el cual
los obstáculos opuestos a su conservación en el estado de naturaleza resultan ya más
poderosos que sus recursos para mantenerse y conservarse en ese estado.
En consecuencia, tiene que unirse y formar una asociación. Pero el problema no
consiste simplemente en hallar una forma de asociación que proteja las personas y los
bienes de cada miembro. También estriba en hallar una asociación en la cual cada
miembro siga obedeciéndose sólo a sí mismo, siga tan libre como antes.
Este acto de asociación crea directamente un cuerpo moral y colectivo. Una persona
pública, la república o cuerpo político.
Se la llama Estado cuando se la considera pasivamente, Soberano cuando
activamente, y Poder cuando comparado con otros cuerpos análogos.
Sus miembros se llaman colectivamente el pueblo e individualmente ciudadanos, en
el respecto de partícipes del poder soberano, y súbditos, en el respecto de sometidos a
las leyes del Estado.
En la Teoría de Rousseau, el contrato originario crea un soberano idéntico con las
partes contratantes tomadas colectivamente, y no se dice absolutamente nada acerca del
gobierno.
Para Rousseau es pura y simplemente un poder ejecutivo dependiente, respecto de su
poder mismo, de la asamblea soberana o cuerpo político soberano.
Dicho contrato crea una nueva entidad moral en la cual cada miembro se realiza más
plenamente que en el estado de naturaleza.
En El Contrato Social vemos cómo la naturaleza se consuma en el orden social, y
habla de la sociedad política tal como ésta debería ser.
Rousseau habla como si mediante la institución de la sociedad política el hombre
pasara directamente y de golpe de un estado a-moral al estado moral. El Estado se
convierte en fuente de la justicia y en base de derechos.
Rousseau está practicando una distinción más teórica o lógica que histórica entre el
hombre en sociedad y el hombre abstracción hecha de la sociedad.
Como mero individuo aislado, el hombre, aunque no viciosos ni malo en sí mismo,
no es propiamente un ser moral; sólo en sociedad se desarrolla su vida intelectual y
moral.
En El Contrato Social Rousseau se ocupa de los beneficios que tiene el hombre de la
institución de la sociedad, como lo es la sustitución de la libertad meramente “natural”
por la libertad civil y moral.
“El hombre nace libre, pero por todas partes se encuentra encadenado”. Estas
palabras formulan, como ya dije, un problema, no una solución. La solución se
encuentra en la idea de la transformación de la libertad natural en libertad civil y moral.
La libertad natural no está limitada más que por la fuerza del individuo.
La libertad civil está limitada por la voluntad general, con la cual se unifica la
voluntad real de cada miembro de la sociedad.
Si consideramos el Estado según su esencia, hemos de decir que su institución es de
beneficios incalculables para el hombre.
Rousseau deja claro que los ciudadanos de un Estado pueden disolver el contrato en
cualquier momento, sin que por ello este nuevo acto moral deje de existir.
Según Rousseau, la persona pública formada por la unión de individuos a través del
contrato social se llama soberano cuando se la considera en su actividad.
Esto significa que el soberano es el entero cuerpo del pueblo en cuanto le aislador, en
cuanto fuente de derecho. Ahora bien, la ley es expresión de voluntad. Por eso Rousseau
puede decir que la soberanía no es “nada menos que el ejercicio de la voluntad
general”.
Desde luego que el individuo posee además su voluntad particular, y ésta puede
encontrarse en discrepancia con la voluntad general.
El deber social del individuo consiste en adecuar su voluntad particular a la voluntad
general del soberano, del cual es miembro él mismo.
Rousseau insiste en que la soberanía es inalienable,
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