UNIDAD 3. LA EDUCACIÓN EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE
Enviado por Claudia Vallejo • 10 de Noviembre de 2017 • Ensayo • 2.198 Palabras (9 Páginas) • 222 Visitas
FFyL. Licenciatura en Pedagogía-SUA.
Alumno: Vallejo Diosdado Claudia Acuario
Asesora: Alejandra Lafuente Alarcón
Asignatura: Historia de la Educación en México I
Ensayo Unidad III La Educación en el México
Independiente hasta el Porfiriato.
Tema y fecha de entrega: 15 de Mayo 2016
UNIDAD 3. LA EDUCACIÓN EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE
HASTA EL PORFIRIATO
En la Nueva Nación había un ambiente de optimismo gracias a haber logrado su independencia, pues se pensaba que logrando la salida de los españoles de México sería suficiente para poder organizar una nueva nación y que esta ocupara un lugar entre las naciones más prosperas. La estrategia que siguieron fue plantear cuatro propuestas que fueron:
- reglamentar la forma de gobierno más adecuada al pueblo,
- levantar el comercio y las minas,
- preparar a los jóvenes para el manejo de su nueva libertad y riqueza, y
- hacer que la masa inculta y empobrecida se portará adecuadamente y fuera leal al estado.
Debido a las agresiones internacionales militares y económicas, a la descapitalización del país y las revueltas internas, no fue posible el desarrollo material que parecía tan simple en un principio. Las agitaciones en el país no se detuvieron hasta el porfiriato, fue hasta este periodo que se logró cierta unidad, paz y estabilidad nacional.
En el tema de Educación fue donde hubo avances reales que fueron superiores a las condiciones de la colonia. Fue aquí donde la educación primaria, se pudo extender en el país, a localidades que carecieron de ella en épocas anteriores. Sin embargo estas intenciones de llevar educación a las masas y preparar a ciudadanos que fueran dignos de esta nueva sociedad, se veía interrumpida por cada revuelta militar y cambio de gobierno.
Durante este periodo se consideró que a través del alfabeto y los catecismos religiosos y civiles seria el medio de inculcar los buenos principios republicanos y los valores morales que ayudarían a frenar la continua fermentación política y esto permitirían el renacimiento de la economía, debido a esto, fueron obligatorios en la educación primaria durante las primeras décadas de independencia.
Se creía que a través de la educación primaria se lograría la salvación de país, que obtendría su plenitud política y económica como nación una vez que se eliminaran los obstáculos legales y económicos que los sujetaban. Las letras y el catecismo eran las herramientas que ayudarían a lograrlo.
Por estas razones la educación primaria continuaba siendo un importante medio para transmitir los valores religiosos. Siendo el catecismo la enseñanza más relevante, que los niños aprendieran por lo menos su doctrina era lo importante, ya que era considerada como el medio seguro para poder convertir a los niños en súbditos obedientes, ordenados, respetuosos y trabajadores. El aprendizaje de memoria fue otra de las practicas heredadas de la colonia, que consistía en hacer el niño manejara de memoria aprendizajes como el alfabeto leído y escrito y las tablas de aritméticas. Se seguía considerando a la enseñanza formal como el conocimiento textual de un libro o trozo de él, y el maestro sólo se preocupaba de revisar que la recitación se hiciera bien. El maestro con sus actitudes también mostraba a que autoridades había que respetar y temer, y en qué orden de jerarquía. El respeto y temor a Dios, a los santos de su devoción, al sacerdote, al padre, al cacique o jefe político.
Existieron otras similitudes con la época colonial tales como el esfuerzo de los ayuntamientos por mantener las escuelas públicas y vigilar al magisterio.
A pesar de que la preocupación por la escuela y la difusión de las letras se incrementó después de la independencia, debido a que se consideraba como una vía para defender a la república recién nacida, las situaciones problemáticas de siempre, como falta de locales apropiados, de maestros aptos, de útiles, de condiciones mínimas de higiene, y de fondos para resolver todo lo anterior, seguían siendo una constante.
Las bases educativas del movimiento de independencia fueron liberales formadas a finales de la colonia, provenientes de pensadores que reflexionaban sobre la clase de gobierno y sociedad que necesitaba la Nueva República.
En la educación superior fue donde se manifestaron las esperanzas y se le dio gestación a los gérmenes de una nueva sociedad que aspiraba al poder y a la posibilidad de formar una generación capaz de enfrentarse a las camarillas eclesiásticas detentadoras del saber.
Sus primeros indicios fueron los estudios del derecho constitucional, los jóvenes creía que las leyes podían propiciar el camino hacia la construcción de una sociedad ordenada, regida por principios de igualdad ante la ley.
El pensamiento educativo tomo dos corrientes la de los liberales y el de los conservadores.
Los liberales crean institutos científicos y literarios para ofrecer otra posibilidad educativa a los alumnos que no deseaban ingresar a los seminarios conciliares o a las universidades ya establecidas, cargadas de tradición colonial que impedía la renovación de cursos o de métodos. Estos representaban un intento por erradicar el tono clericó, aunque no religioso, de la educación superior. Su intención principal era preparar abogados jóvenes interesados en seguir una carrera dentro de la burocracia estatal o nacional para ocupar cargos públicos.
También intentaron fundar muchos colegios para remediar la carencia de escuelas, además de modificar los métodos existentes. También establecieron otro tipo de institutos de tinte tecnológico, para que los alumnos contaran con opciones de una tipo de carrera corta para ingresar al comercio.
Los conservadores daban una enseñanza tradicional, dogmática y eclesiástica. La clase ilustrada dispuesta a dirimir los grandes problemas nacionales estaba profundamente dividida en liberales o conservadores. Los liberales eran personas de modestos recursos y jóvenes abogados en su mayoría. Los conservadores eran más o menos ricos, de profesión eclesiástica o militar y ya no eran jóvenes.
Los dos estaban convencidos de la grandeza de su patria y en la pequeñez humana de la sociedad mexicana, su falta de vigor para salvarse por sí misma. No obstante, sus programas de acción eran radicalmente opuestos.
En esta etapa la novedad principal residió en reemplazar la importancia de la iglesia por la del Estado como última autoridad en cuanto a educación superior.
Se nacionalizó la educación superior, como un intento por parte del estado de erigirse en última autoridad en cuanto a la educación formal para todas las carreras, incluyendo la eclesiástica.
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